Tratamiento de aguas residuales

El tratamiento de aguas residuales es el conjunto de procesos destinados a descontaminar las aguas residuales antes de que sean devueltas al medio natural o reutilizadas. Las aguas residuales son aguas que, como resultado de su uso doméstico, comercial o industrial, es probable que contaminen los entornos en los que se verterían. Por ello, con el fin de proteger los ambientes receptores, se realizan tratamientos de estos efluentes recogidos por la red de alcantarillado urbano. El objetivo de los tratamientos es reducir el impacto de las aguas residuales en el medio ambiente. El agua tratada se reutiliza a veces. Esto se llama reciclaje de aguas residuales.

A escala mundial, el tratamiento de las aguas residuales es el principal problema de salud pública: más de 4.000 niños menores de 5 años mueren cada día a causa de la diarrea relacionada con la falta de tratamiento del agua y la consiguiente falta de higiene.

El tratamiento puede realizarse de forma colectiva en una planta de tratamiento o de forma individual o también con una bolsa de filtro de agua contra residuos como barniz, pintura o pegamento.

La mayoría de los procesos de tratamiento intensivo operan de acuerdo a los mismos procesos básicos, pero puede haber diferencias más o menos importantes en la forma en que estos procesos se implementan. El tratamiento suele dividirse en varias etapas.

También existen los llamados procesos de tratamiento extensivo que son más adecuados para cargas más pequeñas. Se distingue entre cultivos libres: lagunaje; y cultivos fijos: infiltración-percolación, filtro plantado, filtro pantanoso con flujo vertical u horizontal.

Los procesos de tratamiento mencionados anteriormente no eliminan los microcontaminantes del agua tratada. Los microcontaminantes son compuestos traza que están presentes en el agua en concentraciones muy bajas (del orden de microgramos o nanogramos por litro) y que incluso en concentraciones mínimas pueden tener un efecto adverso en los organismos acuáticos. Los ejemplos incluyen residuos de medicamentos, hormonas, pesticidas y cosméticos.

En Suiza, por ejemplo, tras la entrada en vigor en 2015 de una enmienda a la Ley Federal y a la Ordenanza sobre la protección del agua que obliga a eliminar al menos el 80% de los microcontaminantes de las plantas de tratamiento de aguas residuales, se han puesto en marcha numerosos proyectos piloto para probar las técnicas de eliminación de los microcontaminantes.

Se han seleccionado dos métodos de tratamiento:
- contacto con el carbón activado: implementado en forma de carbón activado
- ozonización continua de las aguas residuales tratadas a la salida del proceso de tratamiento biológico.

Los lodos de depuración (urbanos o industriales) son el principal residuo producido por una planta de tratamiento de efluentes líquidos. El principal tratamiento de los lodos es la deshidratación. Esta deshidratación se puede llevar a cabo por centrifugación, filtro prensa, filtro prensa de cinta, electrodeshidratación, lecho de secado plantado con cañas, secado solar. Permite reducir la concentración de agua en el lodo.

Con el fin de limitar la ecotoxicidad de las descargas de aguas residuales, generalmente se requiere el tratamiento de fósforo para las plantas con una población equivalente de más de 10.000 habitantes. Puede ser necesario en plantas de tratamiento más pequeñas, dependiendo de la sensibilidad del medio ambiente receptor. Como las fuentes geológicas de fósforo han sido sobreexplotadas, su recuperación también comienza a ser un problema económico e industrial.

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